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Cáncer de cuello uterino

El cáncer de cuello de útero mata a mas mujeres en todo el mundo que cualquier otro tipo de cáncer, a excepción del cáncer de mama. En el 2008, explicó alrededor de 275.000 muertes y cerca de 530.000 nuevos casos, según la Agencia Internacional para la Investigación del CáncerANCHOR. Habitualmente lo provoca el virus del papiloma humano (VPH), uno de los grupos de virus más frecuentes en el mundo. Existen más de 100 tipos diferentes de VPH, incluidos 30 que se transmiten por vía sexual.

El papiloma en distintas especies
Conexión con el cáncer
Encontrar una vacuna
Trasplante de útero
Referencias

El papiloma en distintas especies

Muchas especies animales, desde los pájaros hasta las ballenas, también son susceptibles a la infección por papiloma. El virus del papiloma en el conejo de cola de algodón (de las siglas en inglés CRPV) fue el primer modelo animal de cáncer causado por un virus de mamífero. Afortunadamente para la investigación de la enfermedad en humanos, el virus del papiloma en humanos y animales presenta grandes similitudes.

Tras varias décadas de investigación para comprender los virus del papiloma, en 2006 se comercializó la primera vacuna para el VPHEl CRPV desempeñó un papel crucial en el desarrollo de vacunas contra el cáncer de cuello uterino porque el VPH no pudo replicarse en cultivos celulares ni tampoco transmitirse a otros animales. El hecho de que el VPH completamente infeccioso induce cáncer descartó la experimentación directa en humanos. Con el uso del modelo CRPV, el virus del papiloma oral canino y el VPB (virus del papiloma bovino) los investigadores hallaron que, sea cual fuese el animal usado, resultaba posible proteger contra la infección por los distintos virus del papiloma. Por consiguiente, pudieron interrumpir el desarrollo de papilomas o cáncer a través de varias formas de inmunización.

Fue Richard Shope, de la universidad de Rochester, quién de hecho descubrió el CRPV en 1933, alertado por un amigo acerca de conejos de cola de algodón con 'cuernos' (que en realidad eran grandes verrugas). Shope trituró los cuernos, los filtró a través de porcelana por la que pasaban únicamente partículas diminutas del tamaño de un virus, e inyectó el filtrado de partículas a conejos. El resultado fue que a esos conejos les salieron cuernosANCHOR.

Conexión con el cáncer

Dos años después del descubrimiento de Shope, su colega de Rochester, el Dr. F Peyton Rous, describió la progresión de verrugas del papiloma hasta convertirse en cáncerANCHOR. Rous es conocido por un estudio temprano realizado en 1910 con pollos, en el que estableció la primera conexión entre tumores y virusANCHOR.

Al principio este trabajo pionero atrajo poca atención. La postura prevalente insistía en que los cánceres en animales asumían pocas similitudes con los cánceres humanos y que los virus no los podían transmitir. Al final se hizo justicia a Rous quién ganó el premio Nobel en 1966 por su descubrimiento temprano. No obstante, el doctor Saverio Campo, de la Universidad de Glasgow reconoció en el 2002, que todavía hizo falta "un cambio de paradigma a finales de los años setenta para que se reconociera a algunos virus como 'virus tumorales' en humanos"ANCHOR. En 1977 un investigador alemán, el doctor Harald zur Hausen, publicó el primer trabajo de investigación en el que relacionaba el virus del papiloma con el cáncer de cuello uterinoANCHOR, pero sus puntos de vida, como los de Rous antes de él, fueron inicialmente subestimados. Su controvertida hipótesis se convirtió finalmente en una certeza experimentalmente demostrada, en el inicio de la década de los ochenta, cuando él y su equipo aislaron dos tipos de virus previamente desconocidos, el VPH-16 y el VPH-18, de tejido tumoralANCHOR. Al igual que Rous, zur Hausen pasó a ser galardonado con el premio Nobel por su descubrimiento.

¿Por qué fue necesario tanto tiempo para confirmar el VPH como causante del cáncer de cuello uterino? Un descubrimiento importante fue que el virus no siempre provocaba cáncer. Aquí de nuevo había una pista importante en investigación animal. Por ejemplo, se sabía desde hacía muchos años que el VPB causaba cáncer en ganado, pero solo en aquellos que comían helecho. En mujeres, el VPH necesita algún tipo de 'empuje' o 'ayuda' para desencadenar cáncer de cuello uterino. Se estima que alrededor de la mitad de mujeres sexualmente activas están infectadas por el VPH y aún así sólo una proporción muy pequeña de ellas desarrolla cáncer de cuello del útero.

Eso ocurre en parte porque solamente ciertos tipos de VPH resultan peligrosos. Existen mas de 100 tipos distintos, pero los tipos 16 y 18 son los responsables del 70% de los cánceres de cuello uterino. No obstante, no todas las mujeres infectadas de los tipos 16 y 18 desarrollan la enfermedad. Algunas mujeres se sacan de encima la infección por VPH por completo, quizás debido a una predisposición genética o porque presentan menos factores de riesgo que otras mujeres. Los factores de riesgo incluyen fumar, una dieta pobre y un sistema inmunitario debilitado.

Por consiguiente, es fácil adivinar porque la causa principal de cáncer de cuello uterino ha eludido la ciencia durante tanto tiempo. En 2002, el doctor Campo también puntualizó que la Organización Mundial de la Salud no declaró oficialmente hasta el 1995 que los VPH-16 y VPH-18 eran carcinogénicos (causantes de cáncer). Los estudios con el virus del papiloma animal, añadió, fueron un "factor determinante" en esta decisión.

Encontrar una vacuna

IEn 1937, Shope observó que los conejos que superaban la infección por el virus del papiloma eran inmunes a recaídas por reinfección. Esto generó esperanzas de que encontrar una vacuna podría hacerse realidad. La mayor parte de las vacunas funcionan al exponer el sistema inmunitario a una versión debilitada o muerta del virus, pero este mecanismo no iba a funcionar en el caso de VPH. Las pruebas de laboratorio mostraron que incluso la presencia de ADN del VPH era suficiente para provocar cáncer, de modo que el virus resultaría peligroso incluso muerto. En la década de los noventa los investigadores consiguieron evitar esto mediante la producción de copias de la cubierta externa del virus para que imitasen al virus.

Dado que el VPH infecta únicamente a células humanas, la vacuna tuvo que probarse usando otros virus del papiloma de origen animal. Se desarrollaron vacunas de actividad específica para cada especie para conejos, vacas y perros. Todas ellas estimularon la elevación los niveles de anticuerpos y fueron efectivas en un 90% contra su virus dianaANCHOR. La vacuna humana fue ensayada en monos y también produjo niveles elevados de anticuerpos pero su efectividad no pudo comprovarse puesto que el virus no llegó a infectarlos.

Ahora se encuentran disponibles en el mercado dos vacunas para el VPH-16 y el VPH-18: Gardasil y Cervarix. Desde el 2006 estas vacunas se han administrado a mujeres jóvenes en muchos países. Las vacunas son sólo efectivas antes de que exista infección por VPH, de modo que van dirigidas a niñas que todavía no han inciado su vida sexual. A través de este programa de vacunación, la prevalencia de VPH-16 y VPH-18 en mujeres de edades comprendidas entre los 14 y los 19 años ha disminuido en un 56% en los Estados UnidosANCHOR. Se trata de una dato obtenido a pesar de que únicamente un tercio de las niñas entre 13 y 17 años de edad han recibido la vacuna. Se estima que si se aumenta la vacunación en un 80%, en el futuro podrían prevenirse 4.400 casos de cáncer de cuello de útero al añoANCHOR.

Trasplante de útero

Parte del tratamiento para el cáncer de cuello uterino consiste en la extirpación del útero en algunas mujeres, lo que les impide gestar. Tras algunos trasplantes exitosos en ratones, ovejas y monos babuinos, se han realizado intentos de trasplantarlos en mujeresANCHOR. Aunque los trasplantes han resultado un éxito, todavía no se ha conseguido que nazcan bebés a través de este método. En 2014, se anunció que nueve mujeres en Suecia habían recibido úteros y los médicos esperaban resultados del tratamiento por FIV (fecundación in-vitro)ANCHOR. La FIV resulta todavía necesaria porque el útero trasplantado no está conectado con las trompas de falopio, de modo que las mujeres no pueden concebir naturalmente.


Referencias

  1. Ferlay J et al (2010) GLOBOCAN 2008 v1.2, Cancer Incidence and Mortality Worldwide: IARC CancerBase No. 10 [Internet] Lyon, France: International Agency for Research on Cancer. Available from: http://globocan.iarc.fr
  2. Shope RE (1933) Infectious papillomatosis in rabbits Journal of Experimental Medicine 58 607
  3. Rous P, Beard JW (1935) The progression to carcinoma of virus induced rabbit papillomas Journal of Experimental Medicine 62 523
  4. Rous P (1911) A sarcoma of the fowl transmissible by an agent separable from the tumour cells Journal of Experimental Medicine 13 397
  5. Campo MS (2002) Animal models of papillomavirus pathogenesis Virus Research 89 249
  6. zur Hausen H (1977) Human papillomaviruses and their possible role in squamous cell carcinomas Current Topics in Microbiology and Immunology 78 1
  7. Boshart M (1984) A new type of papillomavirus DNA, its presence in genital cancer biopsies and in cell lines derived from cervical cancer The EMBO Journal 3 1151
  8. http://www.faseb.org/portals/2/pdfs/opa/2008/HPV.pdf
  9. Markowitz LE et al (2013) Reduction in Human Papillomavirus (HPV) Prevalence Among Young Women Following HPV Vaccine Introduction in the United States, National Health and Nutrition Examination Surveys, 2003–2010 J Infect Dis. 208 (3):385-393 doi: 10.1093/infdis/jit192
  10. http://www.cdc.gov/media/releases/2013/p0619-hpv-vaccinations.html
  11. http://www.theguardian.com/society/2014/jan/13/womb-transplants-success-swedish-project
  12. http://www.theguardian.com/society/2014/jan/13/womb-transplants-success-swedish-project

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