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SIDA y VIH

VIH imagen en 3DA principios de 1981 los médicos empezaron a ver a pacientes con síntomas extraños en hospitales de Nueva York y San Francisco. Eran hombres jóvenes que mostraban signos de sufrir enfermedades raras que eran muy poco frecuentes en personas de su edad. En julio de 1981, el rotativo The New York Times informó del brote de una forma poco usual de cáncer, el sarcoma de KaposiANCHOR, que afectaba específicamente a hombres homosexuales. A lo largo de los meses y años siguientes, los médicos visitaron a un número creciente de hombres homosexuales que tenían serias dificultades para combatir muchas infecciones comunes y cánceres.  

Los médicos pronto descubrieron que todos estos hombres tenían algo en común: la ausencia de células CD4+, que son imprescindibles para mantener un sistema inmunitario sano. Un año después, los centros de control de enfermedades obtuvieron suficientes evidencias para establecer una conexión entre enfermedad y sangre, de modo que llamaron SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida)ANCHOR a la enfermedad. A lo largo de los años siguientes se hizo evidente que la causa del SIDA era infecciosa, pero no fue hasta 1984 que se demostró que un virus bautizado con el nombre de VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) era el que causaba el SIDA.

Para leer más acerca de esta historia del VIH y el SIDA, véanse las páginas de historia en la página web de AVERT, que incluye una cronología que resalta algunos de los avances más importantes.

¿Qué es el VIH?
La prueba del VIH
Modelos animales de VIH
Desarrollo y uso de fármacos anti-retrovirales
La búsqueda de una vacuna
Abordajes en el desarrollo de vacunas
Los ensayos de STEP y Phambili MRK-Ad5
El camino hacia delante
Referencias

¿Qué es el VIH?

El retrovirus VIH es un virus basado en ARN. Cuando el VIH infecta células del organismo, su ARN vírico es reconocido por la célula que luego produce hiebras de ADN complementario. Con el tiempo, este ADN del VIH se integra en el ADN de la célula huésped y se convierte en provirus. Desde ese punto hasta el momento en que la célula se replica, el ADN del VIH también se replica. La célula puede permanecer latente durante mucho tiempo, pero cuando se activa produce nuevas partículas víricas que siguen contaminando otras células.

Esta reacción en cadena lleva al cuerpo a iniciar una respuesta inmunitaria que incluye la producción de anticuerpos que son específicos para el virus VIH. A pesar de que la infección por VIH empieza a infectar y a dañar las células del cuerpo, se produce un periodo asintomático (de una media de 10 años) entre la infección y el desarrollo de cualquier síntoma. Durante este periodo los niveles del virus en sangre bajan al mínimo, pero las personas permanecen contagiosas.

No obstante, con el tiempo, el virus ataca células del sistema inmunitario de modo que el cuerpo se hace susceptible a infecciones. El virus VIH tiene como diana específica las células T CD4+ que forman una parte importante del sistema inmunitario humanoANCHOR. El virus se une a la parte exterior de las células T antes de infectarlas. Esto desencadena apoptosis y el sistema inmunitario se vuelve progresivamente más débil, hasta que el paciente contrae una infección o un cáncer y es entonces cuando se considera que padece el SIDAANCHOR.

Es importante tener en cuenta que la gente no muere de SIDA. Mueren de otras patologías, enfermedades e infecciones que su cuerpo ya no consigue combatir debido a la debilidad de su sistema inmunitario.

Françoise Barré-Sinoussi y Luc Montagnier compartieron el Premio Nobel de medicina y fisiología en 2008 por su descubrimiento de que el VIH es el causante del SIDA. La identificación del VIH como lentivirus significó que los científicos se hicieran una idea de su comportamiento basándose en estudios científicos pasados realizados con animales. La rápida identificación del virus permitió que los responsables de políticas sanitarias informaran al público acerca de cómo prevenir su transmisión y, en consecuencia, reducir la propagación del virus.

La prueba del VIH

Electromiografía de viriones del VIH (esferas verdes) brotando de un linfocitoEl hecho de que la respuesta del sistema inmunitario al virus del VIH sea lenta significa que el cuerpo puede tardar hasta seis meses en producir cantidades significativas de anticuerpos. Esto hizo difícil la búsqueda inicial de una prueba diagnóstica.

La transmisión del VIH a chimpancés en condiciones de laboratorio proporcionó el primer modelo animal de VIH. Esto fue crucial en el desarrollo de análisis de sangre que permitieran tanto el diagnóstico como el cribado para donaciones de sangre. La prueba se sirve de una técnica de uso frecuente en otras áreas de la inmunología que puede detectar la presencia de un anticuerpo específico. De nombre ELISA, esta prueba consiste en exponer suero sanguíneo diluido a una placa con antígenos adheridos. La prueba es suficientemente sensible como para detectar si la sangre contiene anticuerpos del VIH (que se unen a antígenos específicos del VIH en la placa) incluso cuando se hallan en pequeñas cantidades. El método ELISA se aceptó con rapidez en el mundo entero como una forma efectiva de cribar el VIH. Un resultado negativo en la prueba de ELISA basta para demostrar que el VIH no se halla presente en una muestra, pero se usa una segunda prueba para confirmar un resultado positivo en la prueba de ELISA.

Mientras que la mayoría de personas producen suficientes anticuerpos de VIH para ser detectados por la prueba ELISA entre las 6 y las 12 semanas de la infección, en ocasiones (en unos pocos casos) tardan hasta 6 meses. Debido a este 'período ventana' entre la infección y la producción de anticuerpos, existe el riesgo de que la prueba muestre un resultado falso negativo. Por consiguiente, se recomienda a cualquier persona que piense que puede haber sido infectada por VIH se haga la prueba dos veces, la primera vez tres meses después de haberse expuesto al virus y, de nuevo, alrededor de los seis meses.

Modelos animales de VIH

El ratón BLT
Los ratones BTL (siglas en inglés) para médula ósea-hígado-timo se han convertido en una parte importante de la investigación de nuevos tratamientos y vacunasANCHOR. Estos animales se han considerado poseedores de un sistema inmunitario humano, ya que se les transplanta tejido de médula ósea, hígado y timo humanosANCHOR. De este modo, contraen la infección por VIH al introducirles el virus por vía vaginal y muestran muchas de las características típicas de la enfermedad humana.

VIS como modelo de VIH

El virus de inmunodeficiencia simia (VIS) es similar al VIH y los dos son particularmente susceptibles a mutación. Eso significa que algunos individuos van a adquirir variaciones en la estructura del ARN del VIH de las cuales van a ser portadores a lo largo de su vida. La estructura de aminoácidos de una proteína individual de VIH-1 se asemeja en aproximadamente un 95% a la misma proteína vírica aislada de otro individuo.

El VIH-1 comparte el mayor grado de similitud (85%) con la cepa de chimpancés del VIS. Se cree que el VIH-1 mutó de esta cepa de VIS saltando de especie en especie hasta infectar a humanos. Además, el VIH-1 puede infectar a chimpancés. A pesar de que ha habido casos de chimpacés que han desarrollado SIDAANCHOR, testos son muy poco frecuentes, y desde principios de los años noventa, los investigadores han descartado al chimpancé como modelo de la infección por VIH.

Pronto se descubrió que los macacos son susceptibles al VIS y que el virus procede a causar un síndrome de inmunodeficiencia mortal en estas especiesANCHOR. Los investigadores también han hallado que el VIS es sensible a fármacos similares a los que responde el VIH, y han explotado estas similitudes para desarrollar y probar gran número de fármacos antivirales, en particular los que se usan como profilácticos.

Una de las desventajas del VIS es que la secuencia de sus genes y proteínas difiere en ciertos lugares a la del VIH, lo que significa que algunas vacunas para el VIH no pueden comprobarse directamente para el VIS. A mediados de los años noventa, los científicos superaron esta dificultad y desarrollaron los VIHSs: virus creados mediante ingeniería genética que consisten en la estructura central tomada del VIS y los genes de VIH Env, Tat y Vpu8. Dado que las cepas más tempranas de VIHS no consiguieron desencadenar SIDA en macacos, al final se produjeron cepas patogénicas como el VIHS 89.6pANCHOR.

Tanto el VIH como el VIS infectan las células a través de su interacción con la proteína CD4 que se encuentra en la superfície de algunas células T, pero para que se produzca la infección también es necesario que el virus interactúe con otra proteína que se conoce como co-receptor. En la mayor parte de casos de infección temprana por VIH-1 y VIS el co-receptor usado es el CCR5, pero en otros casos se usa otro co-receptor llamado CXCR4ANCHOR. Varias cepas de VIS y, todavía más importante, de cepas de VIHS como el VISH 89.6p, también emplean CXCR como co-receptor, una diferencia que resultó ser de vital importancia para el futuro desarrollo de la vacuna para el VIH.

Desarrollo y uso de fármacos anti-retrovirales

Control del VIH en pacientes
A pesar de que actualmente no existe cura para el SIDA, sí existen tratamientos que tienen como objetivo enlentecer la progresión desde la infección por VIH al desarrollo del SIDA. Las terapias retrovirales, que habitualmente se emplean combinadas, han permitido que se reduzcan las muertes asociadas a la infección por VIH en el primer mundo.

En 1986 se hizo el primer ensayo clínico con un fármaco anti-retroviral llamado AZT more commonly known as Retrovir and Retrovis. AZT conocido más comúnmente como Retrovir y Retrovis. El AZT se había estudiado en investigación retroviral en ratones antes de que empezara la epidemia de SIDA, y los experimentos demostraron que tenía actividad contra los retrovirus a dosis que no eran tóxicas en animalesANCHOR. La actividad del AZT contra el VIH pronto se confirmó en animales, y en 1987 se convirtió en el primer anti-retroviral en obtener una licencia del FDA como tratamiento para el SIDA y el VIH. Pronto le siguieron otros fármacos anti-retrovirales, que eran más eficaces y menos tóxicos que el AZT. Desafortunadamente, el virus no tardó en desarrollar resistencia a cada uno de los tres compuestos, razón por la cual actualmente la norma es administrar tratamientos con fármacos combinados.

La mayoría de pacientes toman actualmente una combinación de alrededor de 3 anti-retrovirales cada día para controlar al VIH. El mayor avance llegó con el desarrollo de fármacos que inhiben la actividad de la proteasa del VIH-1, una enzima necesaria para la formación de partículas víricas. Saquinavir entró en los ensayos clínicos en 1991, y en 1995 se convirtió en el primer inhibidor de proteasa aprovado por la FDA. A lo largo de las pruebas preclínicas, los estudios in vitro habían demostrado que tenía una potente actividad anti-VIH, mientras los estudios con animales indicaron que presentaba un perfil de toxicidad aceptable y que podrían obtenerse dosis clínicamente relevantes con ajustes de dosis para administrarse por vía oralANCHOR. La publicación de la estructura en 3-D de la proteína proteasa del VIH guió el desarrollo del Indinavir, que se demostró que era más potente que el Saquinavir. Alrededor de 150 moléculas de partida e intermedias se sometieron a ensayo durante el desarrollo del Indinavir, y de nuevo los estudios de biodisponibilidad oral y toxicidad en animales desempeñaron un papel clave en la identificación del compuesto que se seleccionó para los ensayos clínicosANCHOR. Indinavir se convirtió rápidamente en un compuesto estándar de la terapia antiretroviral altamente activa (HAART, de las siglas en inglés) que ha reducido enormemente la mortalidad relacionada con el SIDA en países desarrollados.

En 1996 el tratamiento combinado, que consistía en cócteles de antivirales tomados al mismo tiempo, había aumentado enormemente la tasa de supervivencia. A pesar de que estos fármacos no curan y que deben tomarse durante toda la vida, el desarrollo de alrededor de 20 antivirales que resultan eficaces contra el VIH se considera uno de los mayores éxitos médicos de la última parte del siglo veinte. Un estudio de 2013 realizado en Sudáfrica mostró que los pacientes portadores del VIH poseen una esperanza de vida del 80% respecto a la población general, siempre que se les administren anti-retrovirales en una etapa suficientemente tempranaANCHOR.

Profilaxis pre-exposición

La profilaxis pre-exposición (PPRE) es una pauta de tratamiento antiretroviral dirigida a personas con un alto riesgo de contraer el VIH. Esto incluye a hombres que practican el sexo con hombres, parejas en las que sólo uno de sus miembros es VIH-positivo y personas que son incapaces de exigir el uso del preservativo.

Truvada, un tratamiento combinado de tenofovir y emtricitabina, fue aprobado en los Estados Unidos en 2012 para personas que pertenecen a estos grupos de alto riesgo. Este tratamiento se probó anteriormente en monos macacos y en ratones BLT, dónde mostró una fuerte protección contra el virus VIHS introducido por vía rectal y el VIH introducido por vía vaginal, respectivamenteANCHOR,ANCHOR.

Los resultados de la fase III de ensayos clínicos a gran escala, iPrEx, publicados en el 2010, demostraron que Truvada proporciona una protección adicional del 44 por ciento de contraer el VIH entre hombres homosexuales. El nivel de protección fue mayor entre aquellos que tomaron las píldoras a diario de manera fiableANCHOR.

Prevenir la transmisión
El ensayo HPTN de la red de ensayos para la prevención del VIH estudió el uso de fármacos anti-retrovirales administrados a pacientes VIH positivos como una forma de prevenir la transmisión de parejas no infectadas en relaciones heterosexuales. El resultado, revelado en 2011, mostró que la transmisión se reducía en un 96%. Esta tasa resultó más elevada de lo que se esperaba y el ensayo fue clamado como 'descubrimiento del año', por la revista ScienceANCHOR. Los fármacos anti-retrovirales se conocen por reducir la cantidad de virus presente en el riego sanguíneo de los pacientes, de modo que se esperaba que también redujesen la transmisión. No obstante, sin datos precisos acerca de este efecto, los agentes de salud pública no pudieron abogar por su uso con esta finalidad por temer el riesgo a que la gente redujera el uso de preservativos.

La búsqueda de una vacuna

La necesidad de una vacuna para proteger a la población es clara, y las dificultades en controlar la propagación del VIH, en particular en el África subsahariana, unido al elevado coste de los fármacos anti-retrovirales, ha llevado a la necesidad de una vacuna para el VIH.

A pesar del optimismo que generó en los primeros tiempos de investigación del VIH la creencia que una vacuna era posibleANCHOR, pronto se dieron cuenta de que el desarrollo de una vacuna representaría más dificultades técnicas de las anticipadas. El problema es que el virus del VIH es distinto de cualquier otro virus estudiado anteriormente, dado que su material genético se codifica en ARN, el virus puede mutar con rapidez. Esta característica lo ayuda a evadir la respuesta inmunitaria del cuerpo, dado que los anticuerpos sólo pueden reconocer regiones específicas de la superficie viral. Dado que las vacunas funcionan al estimular la producción de anticuerpos, este funcionamiento resulta un problema significativo. El envoltorio viral del VIH es también muy flexible, y los cambios toman forma al adherirse a las células T, dificultando a los anticuerpos la unión con el virus y la detención del proceso. No obstante, los últimos 25 años de investigación han proporcionado varias pistas que indican formas de superar estos problemas y producir una vacuna efectiva contra el VIH. Una de estas guías se basa en el hecho de que existen regiones del virus que son muy estables y no tienen tendencia a mutar.

La evidencia de que los anticuerpos humanos pueden neutralizar el VIH en modelos animalesANCHOR, el hecho de que algunas personas poseen sistemas inmunitarios capaces de controlar el virus durante años sin desarrollar SIDA, y la demostración de que algunas vacunas son eficaces contra el VIS en macacosANCHOR, indica que el desarrollo de una vacuna eficaz es posible.

Abordajes en el desarrollo de vacunas

Virus vivos atenuados
Se han estudiado varias aproximaciones en la búsqueda de una vacuna exitosa para el VIH. Uno de los abordajes se centra en el desarrollo de una vacuna viva atenuada, lo que implica el uso de formas del virus vivo que han sido alteradas, ya sea genéticamente, mediante mutaciones en puntos específicos en el ARN, o de otras formas, dejándolas incapaces de causar la enfermedad. Este tipo de vacuna proporciona una simulación más cercana de la infección natural por VIH que la vacuna a base de virus inactivados, y genera buenas respuestas inmunitarias. Las vacunas con VIS atenuados han tenido éxitos contradictorios en proteger a macacos de la enfermedad, tal como pusieron en evidencia los estudios con 'virus de desafío' (challenge viruses), en los que los animales son expuestos al VIS después de la inoculación. En algunos estudios los animales fueron protegidos con éxitoANCHOR, pero no en otrosANCHOR. Desafortunadamente, las vacunas vivas atenuadas contra el VIS causaron SIDA por si mismas al administrarse a crías de macacos, y el seguimiento a largo plazo de macacos adultos mostró que en este caso, a veces al final también causó el SIDAANCHOR, lo que convierte este abordaje en impracticable para ensayos con humanos. Tan decepcionante como resultó, al menos proporcionó una evidencia más de que era posible estimular una respuesta inmunitaria que podría prevenir la infección por VIS/ VIH.

Imagen de cristalografía por rayos X mostrando el anticuerpo ampliamente neutralizador b12 (cintas verdes) en contacto con la diana clave (amarillo) para desarrolladores de vacunas contra el VIH-1 gp120 (rojo). © NIH

Proteínas de envoltura viral
Con las vacunas vivas atenuadas mostrándose nada prometedoras, se han estudiado otras técnicas distintas de vacunaciónANCHOR. El abordaje clásico al desarrollo de vacunas es el uso de una forma inactivada del virus o de parte del virus, como la proteína de envoltura del virus, para inducir una respuesta inmunitaria humoral, que consiste en generar anticuerpos que van a reconocer el virus e impedirán que se instaure una infección en el organismo. La proteína de envoltura que forma la cubierta externa del virus, gp120, fue una diana obvia y por ello se desarrolló una forma purificada para usarse como vacuna. AIDSVAX, una vacuna temprana obtenida de una subunidad de la cubierta gp120, fue capaz de bloquear una infección a dosis bajas en chimpancés. La cepa usada se une al receptor atípico CXCR4 del VIH-1 IIIB, y se llevó a ensayos clínicos con humanos. Desafortunadamente, la AIDSVAX no ejerció protección en los ensayos clínicosANCHOR, un fracaso que ya fue predicho porque inicialmente falló en prevenir infecciones en macacos mediante una cepa patogénica de VIS que se unía al receptor CCR5. Los esfuerzos en desarrollar vacunas basadas en subunidades ha continuado, pero los resultados contra las cepas de VIS que se unen al receptor CCR5 han resultado mayoritariamente decepcionantes, con no más que una protección parcial contra cepas homólogas de VISANCHOR.

Vacunas de ADN
ambién se han desarrollado vacunas recombinantes vivas, o de ADN, en las que se usa otro virus para transferir genes del VIH o VIS en el interior de células. La infección de las células es 'reconocida' por el sistema inmunitario, que desencadena una respuesta inmunitaria. En contraste con la respuesta humoral estimulada por las vacunas de subunidad, las vacunas vivas recombinantes estimulan las células T citotóxicas, un tipo de linfocito que no tiene el receptor CD4 y que el VIH usa para entrar en la célula, y que por consiguiente no puede ser infectada por el VIHANCHOR. El papel que desempeñan normalmente estas células en el organismo es el de controlar el VIH durante las primeras etapas de la infección, de modo que previenen el desarrollo del SIDA, a menudo durante muchos años. Los estudios con animales realizados en macacos han mostrado que la capacidad de las vacunas de estimular las células citotóxicas tiene un impacto en la propagación de la infección, reduciendo la carga viral. Las células citotóxicas T únicamente atacan a las células que contienen el virus, lo que significa que no previenen la infección, pero sí disminuyen el impacto del virus en el sistema inmunitario. Una carga viral baja previene la transmisión, reduciendo así la proliferación de la enfermedad.

Los ensayos de STEP y Phambili MRK-Ad5

La vacuna MRK-Ad5 se consideró un avance prometedor en el desarrollo de vacunas y su progreso se observó de cerca. Después de haber pasado por el proceso de desarrollo, con el uso de pruebas no basadas en animales y mediante pruebas de origen animal, y después de realizarse los primeros ensayos clínicos, fue retirada de los ensayos en fase IIb en el 2007ANCHORLa vacuna MRK-Ad5 consistía en 3 genes del VIH, transportados en el interior del organismo con el uso de un virus del resfriado común, el adenovirus-5, como vector. Los genes relevantes del VIH, transportados por medio de este virus común, se esperó que fuesen suficientes para otorgar inmunidad al VIH, permitiendo que las células T del organismo identificaran y mataran las células que contenían el virus, sin que ni los genes del VIH ni el adenovirus que los transportaba fueran capaces de provocar la enfermedad.

A pesar de que no estimuló la producción de anticuerpos protectores, sí había estimulado de modo robusto las células T citotóxicas en estudios con animales, y se esperó, por consiguiente, que redujese la carga viral en personas que se habían infectado por VIH, y quizás incluso que disminuyeran las tasas de infección. La segunda serie de ensayos en fase II se diseñaron para evaluar la efectividad de la vacuna. Se condujeron dos ensayos por separado, uno conocido como STEP, que se desarrolló en America y en Australia, y otro ensayo separado, 'Phambili', realizado en Sudáfrica.

El análisis inicial del estudio de STEP mostró que de las 741 personas que recibieron una dosis única de la vacuna, 24 de ellas se infectaron por el VIH. Este resultado se comparó con las 762 personas que recibieron placebo, de las cuales 21 se infectaron por el VIH. A pesar de que este resultado no era estadísticamente significativo, se desarrolló un análisis posterior y se encontró un aumento en la probabilidad de infección en relación a un grupo particular de voluntarios del género masculino.

Los voluntarios hombres que ya tenían una inmunidad fuerte al adenovirus-5 antes de la vacunación mostraron una tendencia aumentada a infectarse por el VIH una vez habían recibido la vacuna (21 de 392 hombres con niveles elevados del anticuerpo del adenovirus, 9 de 386 del grupo control). Actualmente, vacunas similares que emplean distintos adenovirus se encuentran en fase de desarrolloANCHOR, por ello es importante entender los problemas que subyacen a la vacuna MRK-Ad5.

Un análisis posterior de los dos ensayos sugirió que la vacuna mostró un aumento en el riesgo de infección de un 41%. No obstante, algunos científicos han puesto en duda la magnitud de este efecto dado que incluía las infecciones por VIH producidas después que el ensayo fuera revelado a los participantes. Esto eleva el riesgo de que aquellos que descubrieron que habían recibido la vacuna hubiesen sido más proclives a participar en conductas sexuales de riesgoANCHORLa vacuna MRK-Ad5 se desarrolló por completo, y fue estudiada extensamente en primates no humanos antes de que empezaran los ensayos en humanos. Se administró una vacuna similar a la MRK-Ad5 a macacos, que posteriormente fueron infectados con el VIHS 89.6p, un VIS híbrido, creado por ingeniería genética con el objetivo de incorporar genes del VIH. Mientras los monos que recibieron la vacuna no fueron protegidos contra la infección por VIHS, sí tuvieron cargas virales menores que aquellos que no recibieron la vacuna y no desarrollaron el SIDA.

La decisión de proceder a los ensayos clínicos con MRK-Ad5 fue criticada en su momento por los científicos que suscitaron preocupaciones acerca de la fiabilidad del VIHS 89.6p como modelo de infección por VIH, puesto que el modo en que infecta a las células del sistema inmunitario difiere del que se observa en la infección por VIHANCHOR. Lo más importante es que la MRK-Ad5 fracasó en prevenir la infección o en tener un impacto en la progresión de la enfermedad en macacos expuestos a SIVMAC239, una cepa del VIS que usa el CCR5 y cuyo curso de infección se asemeja en gran medida al curso observado en la mayoría de casos de VIHANCHOR,ANCHOR.

El camino hacia delante

Existe actualmente una amplia aceptación en el seno de la comunidad científica dedicada a la investigación de vacunas contra el VIH, de que los investigadores fueron sometidos a una presión comprensible para obtener vacunas candidatas a someterse a ensayos clínicos. A pesar de que se obtuvieron resultados decepcionantes en pruebas contra cepas rigurosas de VIS, las exigencias de progresión a ensayos clínicos con humanos se establecieron demasiado bajas. Entre varias recomendacionesANCHOR,ANCHOR,ANCHOR existe un acuerdo general de que antes de proceder a ensayos clínicos una vacuna candidata debería:

–Demostrar eficacia contra 'virus de desafío' rigurosos como el SIVMAC239 y el SIVMAC251
–Demostrar eficiencia en monos rhesus sin los alelos MHC asociados con un control vírico eficiente (Mamu-A*01, Mamu-B*17, Mamu-B*08)
–Demostrar eficacia contra VIS de desafío tanto homólogos como no homólogos
–Abordar los virus con eficacia durante la infección temprana de tejidos mucosos
–Inducir una respuesta inmunitaria mediada tanto por anticuerpos como por células T

Existe todavía una necesidad urgente de nuevos tratamientos para controlar el VIH, y queda claro que es necesario realizar más investigación básica. Una aproximación que ha sido extensamente estudiada en la última década es la estrategia prime-boost, o vacuna principal, que consiste en inmunizar con una vacuna de ADN y meses después realizar una inmunización de refuerzo con otra vacuna a base de subunidad, con el objetivo de estimular una respuesta inmunitaria más fuerte que movilice tanto a la rama del sistema inmunitario formada por anticuerpos como la formada por células T.


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