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Descubrimiento de la vitamina A

Varios investigadores estudiaron las necesidades nutricionales de los mamíferos a comienzos del siglo XX. Se realizaron experimentos con las dietas de ratas y ratones jóvenes, comenzando con sencillas combinaciones dietéticas y averiguando qué más se necesitaba. Durante mucho tiempo los investigadores pensaron que los problemas de crecimiento eran resultado de los ingredientes de la dieta desnaturalizados.

La primera evidencia clara de que la falta de determinados componentes de la dieta podía ser perjudicial fue presentada en 1912 por Gowland Hopkins, que anteriormente había aislado y demostrado la naturaleza esencial del aminoácido triptófano.

Alimentó a ratas jóvenes con caseína, manteca de cerdo, sacarosa, almidón y minerales. La mitad de las ratas también tomaba leche a diario. Las que tomaban leche crecían bien y después de dos semanas se cambió el grupo que tomaba la leche. Averiguó que las que tomaban leche crecían con normalidad y que las que ahora no la tomaban no continuaban desarrollándose bien. Explicó esto por el hecho de que la dieta básica carecía de algunos nutrientes orgánicos esenciales y pensó que las enfermedades asociadas con la dieta en seres humanos podían deberse a problemas similares.

Hopkins no continuó investigando su "factor de la leche", pero un investigador estadounidense, Elmer McCollum, descubrió que al administrarles una dieta purificada, las ratas comenzaban a perder peso después de 10 semanas, aunque lo recuperaban si se les administraba grasa láctea, pero no aceite de oliva. En 1914 descubrió que el componente activo se podía separar del resto de la grasa láctea, dado que era soluble en éter. Denominó a este nutriente el «factor A». Denominó a un nutriente que había sido aislado del pulido del arroz por Casimir Funk en 1911 el «factor B». Estos factores solubles de la grasa se convirtieron más adelante en las vitaminas A y B, un término acuñado por Casimir Funk como una contracción de «vital amina». Posteriormente se averiguó que no todas las vitaminas son aminas.

La carencia de vitaminas tanto en humanos como en ratas produce malnutrición y la deficiencia de vitamina A puede provocar graves daños oculares.


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