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Warfarina sódica - un anticoagulante

En la lista modelo de medicamentos esenciales de la OMS: NO

Nombres alternativos: Coumadin, Jantoven

 

La warfarina es un anticoagulante, que diluye la sangre reduciendo así la formación de coágulos sanguíneos y su migración a otras partes del cuerpo. Se usa para prevenir infartos de miocardio, derrames cerebrales y coágulos sanguíneos en venas y arterias. A principios del siglo veinte, se descubrió la bishidroxicumarina tras el estallido de una epidemia misteriosa en las poblaciones de ganado en los Estados Unidos y Canadá ocurrida en 1920. Los animales morían de hemorragias internas que aparecían rápidamente y sin ninguna explicación. Dos años después, Frank Schofield relacionó la enfermedad con heno de melioto (trébol oloroso), que se había usado como nutrición para el ganado desde principios de siglo. En 1940, Karl Link, un profesor asociado de química agrícola, consiguió purificar y sintetizar dicumarol, el agente hemorrágico que estropeó el heno de melioto.

Al parecer una serie de veranos lluviosos habían infectado con moho los campos de trébol oloroso. A consecuencia de ello, las plantas de melioto produjeron cumarina, un compuesto natural de defensa contra la infección por hongos. Link y sus colegas sintetizaron aproximadamente 100 compuestos análogos en base a la estructura química de la dicumarina. En 1946 desarrollaron la forma altamente potente que fue patentada por  la organización ‘fundación para la investigación Alumi de Wisconsin’. Era un compuesto que olía, tal como era de esperar, a heno fresco sesgado. Era una toxina lo suficientemente mortal como para ser usada como matarratas. La llamaron warfarina.

Los derivados de la cumarina se introdujeron inicialmente en el mercado como pesticidas contra ratas y ratones, y todavía se usa con este objetivo dado que en sus inicios la warfarina se consideraba demasiado tóxica para su uso en humanos. No obstante, a principios de los años cincuenta, se halló que la warfarina era eficiente y relativamente segura para prevenir trombosis y tromboembolia en muchos trastornos. En 1951, un alistado en el ejercito naval tomó una gran dosis de warfarina para intentar suicidarse. Sorprendió el hecho de que sobrevivió, y los ensayos clínicos posteriores pronto mostraron que la warfarina podía administrarse de modo seguro a humanos. Fue aprobada como fármaco en 1954 y la idea de tratamiento con warfarina se hizo ampliamente conocida en 1955 cuando se administró al presidente Eisenhower tras un infarto de miocardio.

A pesar de que al prevenir la formación de coágulos sanguíneos, la warfarina puede salvar vidas, se usó como matarratas y aunque ayude a los humanos produce todavía fuertes efectos secundarios, incluidos los moretones espontáneos, hemorragias internas y pérdida de cabello, que los médicos deben observar de cerca. Una dosis demasiado pequeña no sirve de nada y una dosis demasiado alta podría matarte. Hay varios genes implicados en la sensibilidad a la warfarina, haciendo que sea más difícil todavía ajustar las dosis de forma correcta.

La warfarina disminuye la coagulación de la sangre mediante la inhibición de una enzima que recicla la vitamina K oxidada a su forma reducida después de que haya participado en la carboxilación de varias proteínas de coagulación sanguínea. En resumen, la warfarina antagoniza el reciclaje de vitamina K, agotando la vitamina K activa. Al hacerlo, inhibe la síntesis de las formas activas de factores de coagulación dependientes de la vitamina K y de calcio.


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