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Otros roedores

Modelos roedores para la depresión

Resulta difícil saber si los animales sufren trastornos psiquiátricos como la depresión, por lo que los investigadores pretenden desarrollar métodos que estudien los aspectos específicos de la enfermedad humana. El diagnóstico de la depresión en humanos emplea un proceso de cuestionarios detallados para determinar los cambios en el estado de ánimo de una persona, en su motivación y el impacto que esto tiene sobre su vida diaria. Esto resulta claramente imposible en los animales y dado que la depresión se estudia con frecuencia en especies de roedores, ha sido necesario identificar los signos y síntomas que podrían ser comunes a un estado de depresión en todas las especies

En los estudios con animales, el investigador utiliza el comportamiento natural del animal, por ejemplo, cómo exploran un entorno nuevo. Los fármacos que mejoran los síntomas de la depresión en pacientes también han demostrado que aumentan las posibilidades de que las ratas o ratones exploren un entorno nuevo. Esto proporciona una forma de testar los nuevos fármacos y comparar las conclusiones con las de los antidepresivos conocidos. Tradicionalmente, las ratas se han utilizado en estudios con componentes conductuales realizados con animales y la mayoría de los estudios de depresión documentados se refieren a las ratas. Sin embargo, la capacidad para manipular los ratones genéticamente hace que su uso esté cada vez más extendido en todos los aspectos de la investigación biomédica.

En la depresión, los pacientes tienden a apreciar con negatividad lo que ocurre en sus vidas y a menudo les resulta difícil ver resultados positivos. Esto es algo que también se puede testar en los roedores, midiendo aspectos de recompensa y motivación en pruebas como la prueba de preferencia de la sacarosa, el aprendizaje de probabilidad y la prueba del sesgo cognitivo. La prueba de nado forzado de Porsolt mide la cantidad de tiempo que un roedor está dispuesto a nadar, sin ningún medio aparente de escape o recompensa. Esta prueba también se conoce como la prueba de la desesperación y cuando existe escasa motivación para nadar se convierte en un modelo fiable de muchas características de la depresión humana.ANCHOR ANCHOR

La investigación con animales de los trastornos psiquiátricos también ha sido muy importante para ayudarnos a entender la forma de funcionar de las diferentes partes del cerebro y los diferentes mensajeros químicos. Los estudios del cerebro normal proporcionan información que permite a los investigadores entender qué va mal en el cerebro enfermo.

Las ratas y los ratones se utilizan para examinar directamente los efectos de los fármacos sobre los niveles de neurotransmisores en determinadas regiones del cerebro mediante el uso de la microdiálisis in vivo, que permite el muestreo directo del fluido cerebral que se encuentra entre las células. Los roedores también se utilizan para analizar las moléculas de acoplamiento o los receptores que interactúan con las señales químicas para inducir cambios en la forma de funcionar del cerebro. Estos estudios pueden utilizar técnicas de visualización de imágenes similares a las empleadas con los seres humanos, como el escáner de tomografías por emisión de positrones (PET). Alternativamente, se pueden emplear técnicas post mortem, por ejemplo, la autorradiografía de receptores se emplea para mostrar la ubicación precisa y la actividad de los receptores de los neurotransmisores empleando etiquetas radiactivas.

Gran parte de la investigación que se realiza hoy en día se centra en entender qué partes del cerebro van mal y por qué ocurre, proporcionando la base de conocimiento necesaria para el desarrollo de nuevos fármacos.

Los primates no humanos se han utilizado y continúan utilizándose en este campo, pero las cifras son muy reducidas en comparación con el número de roedores utilizado. Las ratas y los ratones son los más empleados, pero un limitado número de estudios puede emplear cobayas, jerbos, hámsters y musarañas.ANCHOR ANCHOR


Referencias

  1. Huhman KL (2006) Social conflict models: can they inform us about human psychopathology? Horm Behav 50, 640
  2. Berton O and Nestler EJ (2006) New approaches to antidepressant drug discovery: beyond monoamines. Nature Rev Neurosci 7, 137
  3. McArthur R and Borsini F (2006) Animal models of depression in drug discovery: a historical perspective. Pharm Biochem Behav 84, 436
  4. Fuchs E and Fliugge G (2006) Experimental animal models for the simulation of depression and anxiety. Dialogues Clin Neurosci 8, 323

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